miércoles, 17 de octubre de 2007

EDV 5: El poeta desconocido

Capitulo 1: El bar

En la sala no se oía más que el repicar de la lluvia en los critales, había vuelto a suceder lo mismo, la llegada de una carta con el mismo contenido de las otras que llenava de amargura a mi maestro. Os explicare quien fue mi maestro y el de mis compañeros de universidad. No fue el típico catedrático que solo sabía poner exámenes y explicar todo el rato cosas raras no, era un simple barman de un bar llamado: "El poeta desconocido".
Todo comenzó el día en que me fijé en aquel bar, era un simple bar de universitarios que solo tenía una clienta en ese momento, desde entonces empece a observar con mas detalle aquel bar tan raro. En todos aquellos días solo me di cuenta de una cosa: que tenia a esa mujer por única clienta, asi que uno de los dias que pasamos por allí propuse entrar a tomar algo (mas que nada para saber el motivo por el que solo tenia la misma mujer de siempre por clienta). Al pricipio pensamos que su café debia de ser bastante malo... ¡Pero la verdad es que estaba riquísimo! Era mucho mejor que otros que había tomado, asi que esa no podia ser la razón así que, cansados de pensar, le preguntamos al dueño y este nos respondio:
-Esto esta vacío porque ultimamente no hay muchos poetas en la universidad de aqui al lado- contesto con una sonrisa que parecia decir: "Estoy satisfecho con mi vida, no deseo mas".
Tras oir esto nos fijamos en una especie de escenario donde, según el dueño, se recitaban poemas, ya fuesen propios o de algún otro autor conocido o por conocer. Claro, que casualidad, mis compañeros y yo eramos unos aprendices de poetas y teniamos que empezar de una vez a tener algo de fama por la zona, asi que empezamos a recitar cada dia algunos de nuestros poemas, preguntandole después al resto que les había parecido incluido el dueño del bar. La verdad es que este nos ayudaba bastante, corregia nuestras faltas de ritmo y nuestra métrica llegando hasta el punto de ser nuestro maestro, ya no era el simple barman que nos atendia y nos aconsejaba, ahora era nuestro maestro en el arte de escribir nuestros sentimientos en papel.
Y llevavamos un año como alumnos suyos. Nuestras notas eran bastante altas gracias a él y habíamos mejorado mucho en ese tiempo. Conocer a nuestro maestro fue lo mejor que nos pudo pasar a nivel académico.
Un día, estudiando unas poesias de Bécquer, gran poeta donde los haya,nos fijamos por primera vez en la mujer que venia a este bar incluso antes que nosotros asi que le preguntamos a nuestro maestro:
-Estoooo... maestro esa mujer ¿Quien es?, llevo viendola venir a tomar un café con galletas desde antes de empezar a venir aqui, ¿Es algun ligue suyo?- y al oir esto mis compañeros se rieron levemente.
-"Ligue" no es la palabra mas adecuada, yo utilizaria mas la palabra: "Amor Platónico"- al decir esto nos dejó de piedra, quien iba a pensar que en verdad estaba enamorado de esa mujer, no nos lo esperabamos. Asi que despues de oirle decir esto, nos fuimos, curiosamente, al mismo tiempo que aquella señorita chocando con ella sin querer y tirandole las gafas de sol.
Enseguida nuestro maestro se las recojió y se las entregó. Despues de lo sucedido, una de mis compañeras añadio:
-Me parece que he visto a esa mujer antes en algun sitio, pero no recuerdo donde.
-Bah... no sera nadie importante.

Capitulo 2: El cierre

Han pasado varias semanas desde que, accidentalmente, chocamos con esa mujer y desde entonces no la hemos vuelto a ver por el bar. La pena inundaba a nuestro maestro, nos había dicho a los cuatro vientos que está enamorado de esa mujer y ella no había vuelto a aparecer por allí, la verdad es que está destrozado, estar enamorado de una persona y saber que nunca mas la volveras a ver es algo doloroso, mas que otra cosa.
Ya no nos corregia los fallos, ya no nos daba su opinión, solo nos mostraba su mirada, una mirada que desprendia soledad.
Al día siguiente volvimos a ir al bar para intentar animar a nuestro maestro pero, cuando llegamos, nos encontramos con el bar cerrado a cal y canto. No era el tipo de cierre de "vengo en un momento" o "hoy no abro", no, era la clase de cierre en el que se cierra para siempre, para no volver a abrir.
El la puerta encontramos una nota que decía: "Me voy de viaje una temporada, no intenteis buscarme". Tras leer esto eseguida cojimos el movil y le llamamos.
-¡Maestro, Maestro!
-Dime, ¿que quieres?¿no lo dejé todo claro en la nota?
-Solo queremos saber por que se va así, sin avisar.
-Os contaré una cosa, yo aspiraba a convertirme en un poeta de prestigio, pero cada dia me llegaban cartas rechazando mis obras. Tal era el dolor que sentia que solo se veia aliviado por el echo de ver a esa señorita de la que me hablasteis la otra vez. Ahora que no la volvere a ver, necesito un poco de tiempo para pensar y reflexionar, os he enseñado todo lo que sé asi que podreis convertiros en lo que yo no me convertí, adiós y disfrutad de vuestra obra.
-Pero Maestro, esa mujer es una pintora de fama mundial, vive en...- pero era demasiado tarde, ya había colgado y nunca mas sabrá donde vive. ¿O tal vez si?
En el avión sucedio otra casualidad del destino, o eso me dijeron, en cuanto el maestro se sentó, una voz femenina le dijo:
-Disculpe,¿Me permite el sitio de la ventanilla?
-Claro, porsupues...to- miro a la señorita al mismo tiempo que decia estas palabras y, cual fue su sorpresa al contemplar a aquella mujer del bar hablando con el.
Tras unos minutos de silencio ambos se declararon el uno al otro y, acariciando la mejilla de aquella mujer, nuestro maestro se acerco y le dio un beso, un beso que los unio para siempre.

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